Yo estuve porque me contaron
Yo estuve porque me contaron
que iban a apedrear al poeta:
“ya son varios años que venía
hablando mucha paja”.
Lo pusieron en el centro de la plaza,
lejos de todas las ventanas
y le vendaron los ojos,
lo ataron de pies y manos.
Ese gran pueblo de sus versos
se hizo pelotón de fusilamiento.
Buscó las piedras más redondas.
Yo no sé si por poeta, por cristiano
o por loco, no sé si por los tres,
se le ocurrió proclamar a grito pelado:
“El que esté libre de…”
Y antes de finalizar su plagio,
ese gran pueblo de sus versos
le reventó la existencia
con métrica precisa.